Este no es un texto de despedida

Este no es un texto de despedida. Y eso a pesar de que como grupo de trabajo de la Asamblea Popular de Lavapiés, STOP HOTEL deje de existir. Han pasado casi siete años desde la primera okupación del solar de la calle Valencia 8-10, y más de tres desde que supimos que querían convertir Solarpiés en un hotel de la cadena IBIS. Siete años de luchas, ilusiones y desencantos que, junto a las acciones de muchos otros colectivos, forman ya parte de la historia de organización y resistencia del barrio de Lavapiés.

Pero este espacio no sólo nos habla de las resistencias, sino que también recoge los procesos de especulación y transformación urbana a los que se ve sometido el barrio. Sin entrar en detalles, en lo que fue Solarpiés también se dieron los pasos habituales de deterioro deliberado de un edificio que albergaba pisos de renta antigua y locales de encuentro, como la churrería que había en su bajo. Tras un proceso de expropiación forzosa para la construcción de vivienda social, a la declaración de ruina y posterior derribo no le siguió ninguna construcción, sino una parálisis administrativa que convirtió un espacio lleno de posibilidades en un solar vacío y en desuso. Por estos y otros motivos, poco después del 15M, se decide okupar el solar para uso y disfrute del barrio.

Este vínculo y el valor de esta historia, es el que hace que hoy queramos compartir este texto que trata de recoger aciertos, errores y reflexiones, por si pudieran servir a futuros proyectos, y también, por qué no, para mirarnos con calma y decidir hacia dónde queremos seguir caminando.

Stop Hotel surge con la idea loca de que se podía parar la construcción de ese hotel.

Aunque lo primero era que la gente supiera el destino de ese lugar. La brutal desinformación de las operaciones urbanísticas nos da la medida de lo poco que se tiene en cuenta a las personas que habitan un barrio a la hora de intervenirlo. Por eso, uno de nuestros primeros objetivos fue precisamente hacer visible esta situación. Sin embargo, a mucha gente esta noticia le parecía bien, incluso se alegraban. Por eso entendimos que no tenía sentido difundir esta noticia sin que fuera acompañada asimismo de información sobre los efectos que el turismo y la gentrificación conllevan. Pero es muy complicado dar la vuelta a ideas tan asentadas como que el turismo y los hoteles dan riqueza, trabajo y bla bla bla. Han sido demasiados años convenciéndonos de sus bondades para justificar la conversión del estado español en destino de sol, playa y paella que, a la par y más en silencio, convertía a sus pobladores en asalariadxs del precario sector servicios. Esta fue nuestra primera dificultad.

Aun así, las mesas informativas y otras actividades de difusión tuvieron momentos interesantes, el propio debate en la calle fue un valor en sí mismo y lo cierto es que las personas que se paraban a hablar tenían predisposición a cambiar de opinión, a plantear sus propios argumentos, a convencernos de otras cosas. Se producía un intercambio que nos daba al menos la sensación de seguir habitando un barrio en el que había tiempo para “pararse” y hablar. No estaba todo perdido. También es cierto que esa gente que se paraba nos daba ánimos para seguir luchando. Esto es curioso porque pareciera que es una lucha contra algo que sólo nos afectaba a nosotras. Aquí hallamos nuestra segunda dificultad. Los efectos nefastos a nivel económico y social que produce la gentrificación y turistización son demasiado tangenciales para vernos como directamente afectadas por ellos. De ahí que la movilización del barrio por este motivo (incluso cuando se estaba de acuerdo con nosotras) fuese tan complicada.

De hecho, nosotras mismas fuimos también afectadas por esta no-afectación.

Nos explicamos. Ante un desahucio, una redada o un despido la reacción es más inmediata, porque no hay tiempo que perder, porque tienes todo que perder. La amenaza y la violencia son directas y están personalizadas, la respuesta no se puede hacer esperar. Aunque eso suponga poner en juego tu cuerpo o tu libertad porque, de hecho, ya están en juego. Con los procesos especulativos indirectos, como la gentrificación de un barrio, la amenaza no es tan acuciante (hasta que no llegan los desahucios y las redadas…) por eso, ponerse en juego, no está tan claro. Sin embargo, toda esta violencia indirecta (criminalización de ciertos colectivos de menos recursos y espacios okupados, construcción de hoteles y pisos de lujo, instalación de cámaras de video vigilancia, subida de precios…) es la estructura que naturaliza y sustenta la violencia directa.

Esto explica por qué nunca tuvimos la determinación de llevar a cabo acciones más directas, como el sabotaje y otras formas de paralización de la obra una vez que ésta empezó. En este marco en el que ni siquiera nosotras mismas nos vimos suficientemente interpeladas, se entiende que muchas personas no se sintieran parte afectada del problema.

A la dificultad de entender la complejidad de un fenómeno que nos atraviesa y condiciona como es el capitalismo, hay que añadirle la falta de tiempo, la precariedad, la conciliación familiar y los cuidados a dependientes, la pérdida de las personas que son expulsadas del barrio, las otras militancias con problemas acuciantes. Las prioridades cambian y el objetivo se reajusta a las posibilidades del colectivo en ese momento.

Sin embargo, muchos colectivos y personas sí acudieron a cada concentración, asamblea abierta o jornada que planteamos. El sabernos frente a un enemigo abstracto y gigante nos hizo plantearnos su propia naturaleza, pararnos a reflexionar y compartir con otras nuestras dudas, deseos y paseos. Además, el hotel era un caso paradigmático porque se iba a construir donde antes había un solar popular en pleno corazón del barrio: la plaza de Lavapiés. De hecho, una vez construido el hotel, es decir, sin nada de esperanza, convocamos a los colectivos afines para pensar en torno a la gentrificación y el apoyo mutuo. Los diferentes encuentros y debates nos permitieron visibilizar la transversalidad de la gentrificación y cómo ésta afecta de distintas maneras a colectivos diversos y la necesidad de responder con acciones de defensa y de sostenimiento y cuidado de las redes existentes.

Pero no nos adelantemos.

Un debate intermitente en las asambleas semanales de stop hotel fue el de la posibilidad de una vía institucional o no. En cada uno de los momentos en los que se daba esta reflexión siempre optamos por vías no institucionales. Prueba de ello fueron la campaña contra Castaño, donde la intención fue visibilizar las medias tintas de concejales que van de vecinos y de políticos que conceden licencias para construir hoteles. Desde el punto de vista de stop hotel ésta era una combinación imposible y de ahí la campaña para señalarle, entre otrxs, como responsable de la venta de Lavapiés.

Tampoco encontramos una vía intermedia que terminara de canalizar nuestra movilización. El ejemplo más claro lo tuvimos con la creación de Parque Lavapiés, una asamblea que surge tras convocar nosotras una asamblea abierta cuando la construcción de hotel era inminente. A pesar de acciones que funcionaron muy bien, como la que juntó a un montón de niñes a pintar qué querían que hubiera en el solar, Parque Lavapiés contempló vías mas institucionales que implicaban la cesión del espacio para la construcción del parque. Como no nos reconocíamos en estas otras formas de hacer poco a poco dejamos de implicarnos en esta asamblea.

Desde stop hotel pensamos que todos los frentes de lucha son legítimos y nunca nos opusimos a esta otra vía. Sin embargo, el juego institucional y sus negociaciones nos llevaban a un nuevo terreno que no queríamos pisar ya que modificaba cualitativamente todo aquello que queríamos construir.

Si hemos aprendido algo de todo esto es que rara vez se consigue aquello que se propone. Sin embargo, nuestra lucha no se basa tanto en objetivos concretos, sino en la propia resistencia que supone el seguir resistiendo, en gerundio: molestando, siendo inapropiadas, replanteando lugares comunes, reivindicando los espacios que son nuestros: la calle, las paredes en las que escribir nuestros deseos, las plazas y los solares llenos de vida y potencia. Esta lucha se basa en la certeza del valor del encuentro y el apoyo mutuo, aunque estos estén siempre plagados de errores, imposibles y desgastes. Y es que ni antes ni ahora lo importante era el hotel, sino la necesidad de seguir tejiendo la vida comunitaria y las memorias del barrio a partir de lo que pudiera hacerse de manera colectiva y más allá del estado en un territorio lleno de elementos que, de manera pública y privada, determina nuestras relaciones y “formas de hacer”.

Por eso StopHotel no se despide, sino que se desplaza y amplía a otras luchas cotidianas y objetivos que se están dando en el barrio de Lavapiés y que queremos afrontar desde el marco del pensamiento libertario. Porque para nosotras ésta es la única forma posible de seguir habitando nuestro barrio.

Creemos en el anarquismo como un potenciador de las luchas sociales y pretendemos poder mostrarlo como una opción política viable (cosa que actualmente no se percibe). Es en las luchas cotidianas donde donde queremos estar.

Anuncios

Proyección: Terramotourism. Miércoles 21 de noviembre, 19h. Local Anarquista Magdalena

Proyección: Terramotourism. Miércoles 21 de noviembre, 19h. Local Anarquista Magdalena

StopHotel te invita a la proyección:
“Terramotourism”
(turismo y gentrificación en Lisboa)
de left hand ROTATION

El 1 de noviembre de 1755 un terremoto destruyó la ciudad de Lisboa. Su impacto fue tal que desplazó a la población del centro de la creación. Sus ruinas legitimaron el despotismo ilustrado.
Lisboa hoy tiembla de nuevo, sacudida por un sismo turístico que transforma la ciudad a velocidad de crucero. Su impacto desplaza al habitante del centro de la ciudad. ¿Qué nuevos absolutismos encontrarán aquí su coartada? Mientras el derecho a la ciudad se derrumba, ahogado por el discurso de la identidad y lo auténtico, la ciudad cruje anunciando el colapso y la urgencia de una nueva forma de mirarnos, de reaccionar ante una transformación, esta vez predecible, que la desesperanza del capitalismo finge inevitable.

Local Anarquista Magdalena
Calle Dos Hermanas 11
Metro: Tirso de Molina, La Latina y Lavapiés

stophotelplazalavapies.wordpress.com

MANIFIESTO DE APOYO A LOS 14 DEL 15M

Hace más de una década del comienzo de una de las mayores crisis económicas del capitalismo. Sus efectos más visibles fueron el empeoramiento de las condiciones materiales de vida para la inmensa mayoría, pero también el aumento del dominio de la economía, la mercancía y el dinero sobre aún más esferas de la vida. Aunque todo esto no se produjo sin conflicto. Una ola de movilizaciones recorrió el mundo e impugnó la marcha que se quiere imponer al mismo.

Bajo el lema “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”, miles de personas con sensibilidades políticas muy distintas se manifestaron en Madrid el 15 de mayo de 2011. Una veintena de personas fueron detenidas esa noche y otra veintena decidió acampar en la Puerta del Sol de Madrid para mostrar su solidaridad con las personas detenidas y exigir su liberación. Tras un brutal desalojo de las personas acampadas en la plaza, cientos de personas volvieron a acampar al día siguiente, y miles se acabaron encontrando en la plaza. Durante semanas se organizaron asambleas abiertas en la plaza, movilizaciones y acciones de protesta, y también ensayos de autoorganización que apuntaban a formas diferentes de entender y de hacer. Ese movimiento, difuso y diverso, surgió de la rabia y de la indignación, pero también de la esperanza. En su primera hora se materializó con un gesto de solidaridad con las personas detenidas y en respuesta a los abusos y la impunidad de la violencia policial, que solo respondía al miedo del poder a la movilización en la calle.

Las personas detenidas el 15M fueron puestas en libertad con cargos en espera de juicio tras pasar 72 horas detenidas e incomunicadas en comisaría. Al salir escribieron un comunicado en el que denunciaban las agresiones y vejaciones a las que que fueron sometidas, tanto en el momento de la detención como durante los días que pasaron en los calabozos1, denuncia que no fue objeto de ninguna investigación ni por parte de la fiscalía ni de ninguna otra institución gubernamental. Nada fuera de lo común, por otro lado. Como tampoco son ajenos a la normalidad los cambios en la versión de la policía y los hechos y cargos de que se iba acusando a los detenidos. Años de instrucción de un juicio en el que no hay más pruebas que las declaraciones de los policías, y años desde que esa fase de instrucción se cerró hasta que los tribunales han tenido a bien fijar una fecha para el juicio.

En febrero de 2019, ¡casi ocho años después!, 14 de aquellas personas que fueron detenidas el 15 de mayo de 2011 se enfrentan a cargos de hasta 6 años de prisión (un total de 74 años si sumamos todas las penas). No son las únicas. Hay cientos de juicios a activistas esperando, muchos de ellos también desde hace 7, 8, 9 años. En casi todos los casos el esquema se reproduce como si siguiese un guión: detención violenta, agresiones y humillaciones en comisaría, cambios de la versión policial… Aunque en muchos casos hay numerosos documentos visuales de las agresiones policiales, ninguno de ellos ha sido objeto de investigación de oficio, muy pocos llegaron a jucio, y en ninguno de ellos ha habido ni condena, ni responsablidad del Estado, ni reconocimiento de los daños causados (ni siquiera en los casos más graves, como el asesinato de Íñigo Cabacas).

El objetivo de la represión es claro: servir de escarmiento, asegurarse de que todo el mundo sepa que por manifestarse, protestar, organizarse y luchar se puede acabar apaleado, detenido y encarcelado. Y con ello mantener la impunidad, esconder la verdad de quién ejerce realmente la violencia, crear un clima de miedo que asegure la desmovilización y la sumisión a las condiciones dictadas por la economía, ejecutadas por los gobiernos y blindadas por la policía y la justicia. Y así, en todo el mundo la represión se recrudece, los estados de excepción se amplían y la maquinaria judicial se engrasa para evitar cualquier atisbo de nuevas protestas, de nuevas formas de autoorganización, de cualquier impugnacion por pequeña y parcial que sea del mundo tal y como es, y tal y como el poder económico puede permitir que sea.

Pero no les resultará fácil someternos, y mucho menos callarnos ni encerrarnos. Frente a los viejos y nuevos autoritarismos, frente a la represión de las luchas sociales, frente a la nueva normalidad de la mordaza y las leyes de excepción, siempre responderemos con la solidaridad.

Si nos tocan a una, nos tocan a todas. En febrero de 2019 nos juzgan a todas. Y no nos quedaremos ni calladas ni quietas.

Exigimos la absolución para los 14 del 15M y la revisión de todas las causas judiciales pendientes.

Asamblea Popular de Lavapiés 15M

El primer centro social okupado de Madrid

EL PRIMER CENTRO SOCIAL OKUPADO DE MADRID.

El 1 de noviembre de 1985 un grupo de personas okupaban el número 83 de la calle Amparo, en el madrileño barrio de Lavapiés, formando con ello además el Kolectivo de Okupantes de la Kasa de Amparo, KOKA. Aunque la experiencia tan solo dura 11 días se convierte en el pistoletazo de salida para el movimiento okupa en la ciudad.

Extraído de: http://revistacontrahistoria.blogspot.com/

Jorge García Castaño ENEMIGO DEL BARRIO

La asamblea Stop Hotel señala a Jorge García Castaño, concejal de Centro

Por engañar a vecinos y vecinas del barrio con un discurso “del cambio” pero con unas prácticas que están convirtiendo Lavapiés en un gran parque temático.

Por condenar a un barrio a un modo de vida basado en la hostelería y el consumo, fomentando así el empleo precario, la pobreza, represión y expulsión del vecindario…

Por llenar el barrio de hoteles, terrazas, turistas, festivales y conciertos, salas de juego y espectáculo, falsas consultas ciudadanas, entre otras cosas, tratando a sus habitantes como clientes y no como vecinas.

Por desconfiar de las alternativas generadas en el barrio, poniéndose al servicio de especuladores, oportunistas y corruptos de la empresa privada y de la Administración Pública.

Por multar y marear a toda aquella vecina que no quiera un hotel en la plaza de Lavapiés que ni es necesario , ni va a traer riqueza al barrio.

POR SER CÓMPLICE DE TODO ESTO Y REÍRSE EN NUESTRA CARA

Proyección: Terramotourism. Miércoles 21 de noviembre, 19h. Local Anarquista Magdalena

Proyección: Terramotourism. Miércoles 21 de noviembre, 19h. Local Anarquista Magdalena

StopHotel te invita a la proyección:
“Terramotourism”
(turismo y gentrificación en Lisboa)
de left hand ROTATION

El 1 de noviembre de 1755 un terremoto destruyó la ciudad de Lisboa. Su impacto fue tal que desplazó a la población del centro de la creación. Sus ruinas legitimaron el despotismo ilustrado.
Lisboa hoy tiembla de nuevo, sacudida por un sismo turístico que transforma la ciudad a velocidad de crucero. Su impacto desplaza al habitante del centro de la ciudad. ¿Qué nuevos absolutismos encontrarán aquí su coartada? Mientras el derecho a la ciudad se derrumba, ahogado por el discurso de la identidad y lo auténtico, la ciudad cruje anunciando el colapso y la urgencia de una nueva forma de mirarnos, de reaccionar ante una transformación, esta vez predecible, que la desesperanza del capitalismo finge inevitable.

Local Anarquista Magdalena
Calle Dos Hermanas 11
Metro: Tirso de Molina, La Latina y Lavapiés

stophotelplazalavapies.wordpress.com

Concentración vs Hotel IBIS Lavapiés

Vecinas y vecinos de Lavapiés.

La asamblea Stop Hotel, los naufragos del solar de la C/Valencia y los
fantasmas de las paisanas que tomaban la fresca a la puerta de las casas
del barrio os invocamos.

La inaugaración del hotel Ibis está cerca, y con ella también nuestro
pequeño ejercicio de rebeldía y mala leche. De modo que, para darles la
bienvenida que se merecen, desde este espacio de resistencia y lucha
hemos decidido convocar una concentración en su puerta el SÁBADO 30 DE
JUNIO A LAS 12.00 DE LA MAÑANA.

La idea para esta mañana de lucha será hacerle llegar los mensajes de
repulsa que nos habéis hecho llegar desde los diferentes colectivos y
dejarles una cosa muy clara: ¡NO SOIS BIENVENIDOS!

Por ello animamos a que vengan vecinas y colectivos a compartir esa
mañana con nosotras y visibilizar sus propias luchas ante esta agresión común
que es el hotel. Panfletos, pancartas, performances, m
úsica, teatro…
Todo es bienvenido en esta mañana que pretendemos que sirva para
demostrar que Lavapiés sigue vivo, alegre y combativo pese a que quieran
enterrarlo a base de ladrillos y subidas de alquileres.

¡Te esperamos!

Un abrazo fuerte,

Asamblea Stop Hotel 

Dicen las vecinas del barrio:

– Porque el barrio es para quien lo habita, y no para los turistas. Porque queremos más bosque y menos hoteles en esta ciudad
– Porque la entrada de turistas está suponiendo la salida de vecinos
– Turista, tu dinero enloquece a mi casero
– No queremos un hotel porque promueve un capitalismo feroz escondido detrás de una moda de color verde que nada tiene que ver con los principios de la economía solidaria
– Vecina, alerta, el número de agresiones sexistas puede verse incrementado con la apertura de un nuevo hotel