El Barrio Para Quien lo Habita

Imagina un McDonalds en Cabestreros. Imagina un Corte Inglés en Tirso de Molina, una comisaría en Mesón de Paredes y un Pachá en la calle Salitre. Imagina un Hotel en la Plaza de Lavapiés. Imagina que han vaciado de personas las casas porque sólo interesan los espacios de consumo y turisteo. Imagina que se nos prohíbe jugar en la calle, juntas. Imagina que las migrantes han sido definitivamente expulsadas o encerradas, que ya no existen los espacios liberados y que en las corralas ya no hay vecinas sino hipsters y turistas en apartamentos de lujo. Imagina que para estar en la calle sea obligatorio consumir. Imagina que hemos perdido Lavapiés.
Todo esto viene o ya está pasando. Dejemos de imaginar, tenemos que pararlo. ¡No queremos vivir en un centro comercial de la cultura y lo exótico!
La colonización del territorio ya no se hace a través de grandes gestas, sino a golpe de especulación, desahucios, cultura instituida desde arriba y a través de proyectar una imagen exótica atractiva para el turismo. Las terrazas de Argumosa, las galerías de Doctor Fourquet, los hostales de mochileras o el Teatro Nacional de la plaza son parte de esta nueva colonización, que ya no la hacen los conquistadores, sino los Dineros, con sus leyes y policías.
Ante estas nuevas formas de colonización que se in-corporan y expresan en la vida cotidiana, resistir ya no es solo liberar el territorio, sino también nuestros cuerpos, prácticas y relaciones. Imaginemos otro Lavapiés, construyamos el barrio desde abajo, desde quienes lo habitamos.